martes, 22 de marzo de 2016

Llévala a la luna por mi




Ésta escena es una de las que más me han hecho llorar de una película. Aunque la primera vez que lo vi, estaba con alguien que es muy importante para mí y al verle llorar, me hizo llenar de tremenda felicidad tenerle mis brazos para que llorase. Ahora no tengo contacto con la persona. 

Pero esta película me hizo entender algo en el momento y ahora que pienso muchas cosas, fue uno de los recuerdos más importantes de los que aprendí a amar con todo mi corazón. 

Odiar con nuestras fuerzas momentos que nos hirieron, nos hace olvidar de entristecer. Y el entristecer, nos hace darnos cuenta del valor de muchas cosas. No solo están los momentos felices, los malos son los que nos hacen darnos cuenta de lo mal que hemos hecho las cosas y la necesidad de volver hacerlas bien. Si no fuera por los malos momentos, jamás sentiríamos lo maravilloso de ser felices. 

La felicidad y el sufrir están ligados, como si fueran uno. Lo que más te hace feliz, tiene el poder de hacerte sentir triste, como todas las cosas que quieres y aceptar una te dará la otra. 

Sea cual sea la razón por la que ya no está esa persona, estas memorias me hacen recordar lo importante de apreciar diferentes emociones con las personas. La felicidad a veces es tan hermosa que viene encapsulada en gotas. El amor que puedes experimentar con la felicidad, es el dolor agudo que sientes cuando algo te importa tanto que sigues de pie luchando. 

O la valentía de dejar ir aquello que no puede ser feliz a tu lado. 


Brenda Mendieta.