miércoles, 18 de mayo de 2016

Querido David




Querido David: 

Hace mucho que no nos comunicamos. Me ha dado tiempo para pensar en mí. Tu querías vivir juntos y ser infelices para ser felices. Considerarlo un tributo de mi amor por ti, que acepté esa oferta tratando de hacer que funcionara. 

Una amiga me llevó a un lugar asombroso que se llama el Augusteum. Augusto Octaviano lo construyó para poner sus restos. Al llegar los bárbaros arrasaron con él. Augusto el primer gran emperador. ¿Cómo se podía imaginar que un día Roma, que todo su mundo estaría en ruinas?Es uno de los lugares más silenciosos y solitarios de Roma. La ciudad ha crecido a su alrededor durante siglos. Parece una herida preciada, un corazón roto que no quieres soltar porque duele bien. Todos queremos que las cosas sigan igual. Conformarse con vivir infelices, por miedo al cambio, a un derrumbe. Miré éste lugar y todo el caos que ha sufrido, como ha sido adaptado, saqueado, quemado y reconstruido. Me sentí reconfortada. Quizá mi vida no sea tan caótica, pero el mundo lo es. La trampa es encariñarse con una parte de él. 

La ruina es un regalo. La ruina es el camino a la transformación. Aún en esta ciudad eterna, el Augusteum me mostró que hay que estar preparados para oleadas de transformación. Los dos nos merecemos algo mejor que seguir juntos porque tememos a la destrucción si no. 


Comer, rezar amar. 

B.M

sábado, 14 de mayo de 2016

¡Para ya!





Luces muy bien este verano, 
¿decías que yo te opacaba?
tu mi sueño del verano pasado, 
parece que te va de maravilla, 
aun cuando yo no estoy a tu lado.

Tu, la sombra de mis errores, 
el llanto de mi cama, 
la delta de mis temores,
tu ausencia es extraña, 
con tu sueter de estoperoles.

¡Para ya de estropear mi calma!

Luces tan bien este verano, 
pero cariño, no más que cuando yo estaba.

B.M




miércoles, 4 de mayo de 2016

Te vi caminando


Te vi caminando con una sonrisa bien portada desde el corazón, tus ojos miraban hacia todos lados sin mirarme a mi ¡Hey, eso me destrozó! Tomé mi mochila y mis mangas rotas en mi suéter de bolsón, había olvidado mi labial de cereza, pero mi esencia perfumaba de bombón.

Allí, una perfecta simetría, con ángulos inequívocos, volteaste a verme, tus pupilas me apuntaban y yo que aún no podía verte, me deslicé el cabello y mi corazón tan latente. Tal vez no lo entendías, que yo jamás te hablaría, que quizá mi corazón no te lo entregaría, que tendría miedo y te rendirías. Pero me hablaste y todo aquello se iría. Contigo escuché la melodía de la vida.


B.M