lunes, 18 de julio de 2016

En alguna parte que ya olvidé



La campana suena en el atardecer,
tu sonrisa como si fuera el sol, 
no terminé las cartas de ayer,
voy corriendo descalza hacia ti, 
donde quedamos la última vez. 

Mi día comienza a las nueve exactas, 
probablemente cuando despiertas tu, 
mi cabello intenta lucir pero es inútil,
voy yendo tarde hacia aquel lugar, 
aquel donde quedamos la ultima vez. 

Miré el reloj y es de noche por aquí, 
jamás olvidaré lo que para ti quise ser, 
quise alcanzarte y muy alto brinqué, 
por lo viejos días que te amé entero, 
decidí ir hacia ese lugar de la otra vez,
en donde quedamos la última vez, 

En alguna parte que ya olvidé.



Brenda Mendieta

martes, 12 de julio de 2016

Hace tanto que no te leo

Honey:


Hace tanto que no te escucho, no te veo, no te leo, no muchas cosas. Los días se me han hecho tan ligeros últimamente, tanto así que me he dado el lujo de pensarte mucho más de lo que me permití hacerlo hace tiempo. Desde que te fuiste frente a mis ojos, desde mi puerta y de mi corazón, sólo has permanecido en una de ellas. No fue de la manera que esperaba que te quedaras. No te puedo dar la razón en muchas cosas ni a mí, pero en una estoy de acuerdo y es el haberte ido. La situación en ese entonces fue una idea devastadora, el perderte de vista, de mí y mi vida, el error preciso para salvarme, sentía un enorme miedo de ese cambio, porque precisamente en ese entonces te amaba como jamás lo hice. Fuiste capaz de lo que yo hubiera querido hacer antes, en un momento donde las cosas a mis ojos tenían remedio y esperanza. Algo que poco a poco se fue marchitando hasta dejarme atada y a la costumbre de siempre discutir y herirnos...

No eramos totalmente distintos, nuestros mundos lo eran, pero hacíamos clic, no perfectamente,  teníamos cosas de que hablar, aunque fueran pocas en común, cosas buenas que las acciones y palabras de cada uno fueron amenorando con rapidez. Pasar la tarde acostados o sentados uno frente al otro hablando sin final sobre un futuro que parecía nuboso pero feliz. Y aunque no pudiera ver un futuro junto a ti muy claro, lo deseaba con toda el alma y lo escribía en mis noches de sueños. Posiblemente no comprendas que irte no fue la peor de las decisiones que has tomado conmigo, pero si la más grata para entender que relevancia tenía yo en tu vida, como jamás tu en la mía. Fue el punto clave para entender aquellas cosas que no comprendí jamás de nosotros. Cuando pensé que mi vida estaba en ruinas, cuando pensé haber hecho las cosas bien y todo estaba mal, en menos de lo que imaginé que tardaría, estaba de nuevo frente al espejo por la mañana, sonriendo sin ti. Entendiendo a pocos pasos de mi camino que fuiste mi mayor fracaso y al mismo tiempo el mejor éxito personal, que sin ti no hubiera entendido lo gratificante de volver a levantarme y confiar. 

Te recordé empezando así, por más lucha que hice, no fue suficiente y hoy recordé mi derrota. Te dejé ir y aunque no hubiese sido el mejor plan que tenía para nosotros, hoy es un gusto dejarlo así, me llevo todo lo que me enseñaste. Tuve agallas como para dejar ir todas las mañanas y noches, todos los días que nos dedicamos a perdernos y recuperarnos, en las luces de una ciudad que nos gritaba el peligro de haber sido sus favoritos. 

De la persona que solías querer, con cariño, yo.


Escrito por Brenda Mendieta