sábado, 23 de diciembre de 2017

Fuiste tú quien más construyó en mí

Dejemos algo claro: no eres el primer desastre natural que hace estragos en mi vida. El dilema aquí es que me encuentro con una contradicción: fuiste tú quien más construyó en mí. 

Alberto Villarreal-Lo que fuimos

Prohibido descargar imagen o usarla en otro lado. Fuente: http://jun00ix.tumblr.com/post/168500082410



Ésta interesante parte del libro de Alberto Villarreal fue una de mis favoritos en su libro "Lo que fuimos" y para los chicxs de romances diversos, podemos identificarnos con ésta reflexión, incluso relacionarlo aún fuera del contexto amoroso. 

Ser el profesor o el aprendiz en una relación, es cuestión de perspectiva. Ésta maravillosa reflexión nos recuerda que no importa que tan larga sea la lista de tus parejas en toda la vida que llevas, por cosas de la vida, solemos quedarnos con una fuerza sobrenatural de aquellos recuerdos de la persona quién más logró marcarnos de alguna manera, de aquellos que nos amaron más que nosotros mismos. 

¿Les ha pasado? Que a pesar del largo tiempo que ha pasado y a pesar de conocer alguien nuevo, seguimos arrastrando las costumbres, cualidades, tal vez el humor de aquella persona que no se ha visto en mucho tiempo. No significa que aún no se supera ese pasado, si no que aquella persona supo construir en ti cualidades que te ayudaron a comprender la vida distinta después de su ida. Cuando alguien nos ha dado una calidad de amor alta, es fácil huir de aquellos que nos dan una mala calidad de amor. 

Cualquiera te da una mala relación, pero sólo pocos pueden construir en ti de manera positiva. Ya saben cómo inmortalizarse en el corazón de alguien más, amándolos de verdad. 

B.M


miércoles, 15 de noviembre de 2017

No hablamos el mismo idioma

Fuente: http://art-vandeley.tumblr.com/

Definitivamente no Eva, no hablamos el mismo idioma,
ahora no hay ninguna conexión aquí permanente aparente,
tu saliste por aquella puerta de allá, de allá atrás en cuclillas,
yo en la mejor de las partes de mi sueño no te percibía,
incluso de manera ingenua pensaste que jamás lo notaría,
pues al despertar una helada neblina como esa no me sorprendía.

No existe ningún lenguaje corporal que se entienda entre nosotros,
no hay historias que relatar a los viejos arboles o a los otros,
incluso cuando paseabas por el parque yo podía verte a los ojos,
no hay recuerdos que nos arrastren ni la velada en el kiosko,
entiende Eva, que el día de hoy no entendemos lo que dice el otro.

Ya no hablamos el mismo idioma.

B.M


lunes, 18 de septiembre de 2017

Bella ruina

He llevado al menos cuarta parte de mi tiempo pensando en ti, 
pareciera que me refiero a que he estado sufriendo y llorando en la cama, 
pero es todo lo contrario, siento que sonrío más a menudo a la nada. 

He olvidado al menos un 70% de las cosas que hacía junto a ti, 
a penas recuerdo el tono de tu voz y como se sentía ser querida por ti,
tampoco logro recordar como era tomarte la mano mientras caminábamos. 

Porque las personas con memoria de pez como yo, no recuerdan que 
conversaciones se tenían cuando estábamos junto a alguien en la cama o en
sitios públicos, no recuerdan como se sentía querer a alguien que fue importante,
sólo la razón que nos hizo escapar de esa vida.



La cosa es así y cuando nos echan con maletas no hay tiempo para voltear,
y todo lo que se hace es correr en dirección recta hasta cansarse sin voltear atrás,
al parar nos damos cuenta que nunca fuimos la persona más destruida ese día.

En medio de la ciudad fuera de la media noche seguía respirando vida,
con múltiples callejones sin salida y personas disfrazadas en la oscuridad
las luces neón con brillantes que me hacían sentir más segura.

Pero de todas maneras te he recordado no tanto cómo un triunfo,
sino como una de esas bellas ruinas que todos un día conocemos.

B.M
















sábado, 13 de mayo de 2017

Una vez quise a alguien

PIXART, pinterest.

Una vez quise a alguien, era tan ordinario que lo podría confundir en la multitud. De hecho desconozco porqué me gustó. No tenía nada peculiar, ni era guapa, ni tenía una personalidad sólida. 

Alguien que siempre se recuerda en cada momento crítico de tu vida, por lo decepcionante que fue sin haber esperado nada. Aunque al principio admitía que no esperaba que fuéramos lejos, fue sorprendente saber que todo había acabado. Me costó tiempo razonar aquello.

Fue tan extraño que sentí un vacío enorme sin encontrar un porqué. Era muy infeliz y que hubiese acabado me dejaba más infeliz. Es la sal tirada de mi mesa, el augurio de mis pensamientos, el gran error de mis días, no darme cuenta que la persona ordinaria que yo quería, contenía veneno. 


B.M

jueves, 9 de febrero de 2017